Real Madrid triunfó frente al Valencia y clasificó a la final de la Copa del Rey

Liderados por el argentino Facundo Campazzo los blancos celebraron su éxito, al trascender a su octava ronda decisiva en nueve años, en lo que respecta a la era del coach Pablo Laso.

Facundo Campazzo se metió la semifinal de Copa en el bolsillo y llevó al Real Madrid hasta su octava final en nueve años en la era Laso. Será la número 26 para el técnico en 35 posibles y buscará su decimonoveno título. El base dominó el choque en todos los aspectos del juego para destrozar al Valencia Basket (91-68) con una estadística histórica: 15 puntos, cinco rebotes, nueve asistencias, siete recuperaciones y 31 de valoración en menos de 23 minutos. También lideró una gran defensa y desquició a los bases rivales.

Conducidos por su mano, el Madrid desfiguró al Valencia, que llegaba a la Copa como uno de los equipos más en forma y se fue reducido a escombros tras ser derruido por una maquinaria casi perfecta. Todos sus planes se fueron al traste ante la intensidad defensiva de los blancos, que sellaron su aro con CampazzoDeck y Tavares. Los 20 puntos de los valencianos al descanso son la mejor muestra de la eficacia del trío. Por entonces, el base llevaba ya 16 de valoración. Todo el Valencia, 13. Demoledor.

Tavares, determinante tirando seis veces

Que el Valencia lo iba a tener complicado se vio desde el 9-0 inicial tras fallar sus seis primeros ataques y dejarse robar tres balones por Campazzo, que ya anticipaba su gran tarde. Los porcentajes taronjas eran irrisorios ante la intensidad madridista y Tavares sujetaba a Dublevic, que lejos de sacarle de la zona, le dejó dominarla hasta acabar con 10 rebotes (seis ofensivos) y tres tapones.

El 15-11 de las postrimerías del primer cuarto era engañoso. Lo demostró el Madrid con un parcial de 13-2 entre el final del primer cuarto y el comienzo del segundo que puso 15 puntos de ventaja (28-13). La salida de Taylor desde el banco y el acierto de Randolph disparaban a su equipo. También Tavares, cerraba el aro y barría todo lo que se le acercaba, igual que Felipe Reyes cuando compareció para sumar su triunfo número 34 en la Copa, más que nadie tras desempatar con Navarro.

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Campazzo sacó los colores a cualquiera 

El Valencia estaba muy tocado, pero el Madrid se apiadó de él en un primer momento. Con Campazzo tomándose un descanso, el triplesistema no funcionó. Ocho seguidos fallaron los madridistas, con Rudy y Llull especialmente desacertados. Eso sí, atrapaban todos los rebotes: 40-26 en el global. Los primeros puntos de Dubljevic aliviaron temporalmente a los taronjas, pero no era su día. "Continuad creyendo", les decía Ponsarnau en un tiempo muerto. A base de perseverar remontaron el vuelo al inicio de la temporada. No en esta ocasión.

Después del descanso (34-20), los blancos desplegaron todas las velas. Anotaron sus ocho primeros lanzamientos y sumaron 18 puntos en menos de cuatro minutos (52-31). No hay equipo que pueda seguir con vida sufriendo un acierto semejante. El Valencia tampoco. La puntería de Randolph, la versión más bestial de Tavares y, por supuesto, la hiperproducción de Campazzo ayudaron a sentenciar. El base y Deck, pese a que el partido estaba resuelto, se lanzaron a por un balón suelto junto a Ndour. Señal de una competitividad extrema. A falta de ocho minutos, el base se fue al banco ovacionado. Lo había hecho todo menos vender las entradas y acomodar a los espectadores. El Madrid luchará por recuperar la corona.

 

 

Fuente: Marca