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Noah Lyles es el campeón de los 200 metros en Doha

El estadounidense de 22 años se apuntó el oro en la final de la distancia favorita del jamaiquino Usain Bolt, tras dejar un crono de 19.83 dejando como escoltas al canadiense André De Grasse (19.95) y al ecuatoriano Álex Quiñónez (19.98).
Lyles reinó en tierras cataríes Lyles reinó en tierras cataríes

Una onda vital inmensa explotó en el estadio Khalifa de Doha. Era Noah Lyles, con su ultrainstinto, la fase de poder máximo de los personajes de la serie de Bola de Dragón Z. Por ese motivo se plateó el pelo este velocista atómico, que ya tiene su primer título de campeón mundial a los 22 años (19.83). En 200, la distancia de Bolt. Pero este estadounidense de Florida quiere desmarcarse del Relámpago, y lo hace con referencias a dibujos, cinematográficos, amante de pintar… Es un tipo diferente, que se come la pantalla y el cronómetro.

La curva esperaba a Lyles a las 22:40, después de haber calentado durante más de hora y media con ejercicios de movilidad y arrancadas de tacos explosivas. A la vez bailaba enrabietado con rap en sus auriculares gigantes. Todo tenía que estar a punto para invocar su superpoder: el esprint largo, el que dura siempre menos de 20 segundos. Esta vez el crono fue 19.83, lejos de su 19.50, pero suficiente para presentarse al jefe de un tiempo de atletismo.

Batió en meta a André De Grasse (19.95), el canadiense que se va de Doha con dos medallas. Como hizo en los Juegos de Río 2016: una plata y un bronce. El ecuatoriano Álex Quiñónez, que durmió muchos días en el colegio Argentino de Madrid, fue bronce (19.98). Su caso es el de un currante. Dejó el atletismo tras los Juegos de Londres y su tuvo que ganar la vida en lo que pillaba: mecánico, transportista. Volvió al atletismo y ahora está aquí, escoltando a Lyles.

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Lyles es un chico de personalidad extrovertida, que dice ser una mezcla entre los raperos Kanye West y Jaden Smith. Por eso al acabar las carreras baila y hace un show colosal. En eso sí ha estudiado a Bolt: “Cómo corría me parecía sensacional, pero me fijé mucho en como hacía a la gente disfrutar del deporte”. Él tiene su propio show, con shot dance, con sonrisas, incluso inspira algo de ternura…".

Porque Lyles tuvo una infancia difícil, con problemas de asma y hospitalizaciones frecuentes. Vivió el divorcio de sus padres y por eso su madre siempre le acompaña a las grandes competiciones. En el colegio no la pasó bien, y para esos malos momentos encontró refugio en el arte (pinta, diseña, escribe…) y, sobre todo en la velocidad. No hizo etapa universitaria, pasó directo a profesional con 20 años con un buen contrato con Adidas. El experto Lance Brauman cogió las riendas de la joya y le dio más velocidad y templanza: “Él no está atrapado con si será o no el sucesor de Bolt y si debe coger las riendas del atletismo. Sólo quiere ser Noah Lyles”. Y ya es campeón del mundo. En Doha lanzó su primera gran onda vital. El ultrainstinto se desató. Nace una era.

 

 

Fuente: AS

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Tomás Rincón
Tomás Rincón     

Periodista Deportivo.Bilingue. Sports Journalist.