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Denis evita un siniestro total

A punto estuvo el Barça de despedirse de la Copa en la ida de los octavos de final después de un partido lamentable que acabó maquillando con un gol de un desastroso Coutinho, que evitó el naufragio general y personal transformando la pena máxima a cinco minutos del final.
a cinco minutos del final a cinco minutos del final

A punto estuvo el Barça de despedirse de la Copa en la ida de los octavos de final después de un partido lamentable que acabó maquillando con un gol de un desastroso Coutinho, que evitó el naufragio general y personal transformando la pena máxima a cinco minutos del final. Un 2-1 que, vistos los méritos de ambos equipos, al Barça le sabe a gloria y al Levante a ocasión perdida y que deja la eliminatoria pendiente del Camp Nou. El enigma está en ver si para ese partido Valverde volverá a tirar de unas rotaciones que casi hunden a los blaugrana.

El desastre del Barcelona quedó claro desde bien temprano. Al minuto tres de partido, una falta absurda de Aleñá le sirvió al Levante para colgar una pelota al área que remató Cabaco ante la mirada complaciente de un Busquets que miró la jugada como decía Clemente que las vacas miraban el entrenamiento del Athletic Club desde las laderas de Lezama.

El tanto del equipo local fue una bofetada en toda regla que no sirvió para despertar al equipo blaugrana que se sostenía en base a las paradas de Cillessen y el pundonor de Vidal, que parecían ser los únicos con el escudo del Barça a los que les importaba algo el partido o la competición. O que tenían algo de vergüenza.

El portero holandés salvó a los seis minutos un remate a bocajarro de Boateng después de que Coke retratara cruelmente a Miranda, que jugó 45 minutos nefastos que pueden marcar su futuro en la institución. Después de una primera parte que fue un recital de desastres peleándose con la pelota y persiguiendo sombras, Valverde decidió sustituirle. Algunos dirán que le señalaron. Otros, que le salvó de un ridículo aún mayor.

El Levante, ante la incomparecencia del Barcelona siguió pasando por encima de un equipo culé que a pesar de alinear a una delantera de aproximadamente 340 millones de euros era un tragedia que encarnaba como nadie Coutinho, ridículo a lo largo de casi todo el partido. El brasileño parece perdido, no para la causa del Barça, para la causa del fútbol. Sólo el gol de penalti al final le da oxígeno para reanimarle.

Una pérdida de Miranda que Murillo y Chumi no supieron corregir le permitió a Borja Mayoral marcar el 2-0 antes de los 20 minutos. Del Barça seguía sin haber noticia alguna y cuando la hubo, Dembélé, perdido como delantero centro y sin saber jugar ni al espacio ni de espaldas, y Malcom, otro desastre, supieron finalizar la jugada que hubiera devuelto al Barça al partido.

En la segunda parte, el drama blaugrana continuó a pesar de los retoques de Valverde, que dio entrada a Sergi Roberto como lateral zurdo y a Lenglet como central retirando a los dos pipiolos de la cantera. Malcom, otro que tal, dejó su puesto a un Denis que acabo siendo fundamental a pesar de que está más fuera que dentro.

En el Levante, Paco López olía la sangre y metía a Morales en el campo para ver si podía convertir la herida culé en hemorragia, pero Cillessen volvió a evitar el desastre con una nueva parada ante el Comandante y el Barcelona se desordenó buscando un tanto que mantuviera viva la eliminatoria.

Con el partido pintando a debacle total, una jugada de Denis, que demostró un pundonor que ya quisieran otros forzó un penalti que Coutinho lanzó asumiendo la responsabilidad para marcar el tanto que evitaba el naufragio del equipo en general y el suyo en particular. Hay eliminatoria, pero también hay un problema cuando no juegan los primeras espadas.

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Humberto Reategui
Humberto Reategui     

Redactor y colaborador del portal web, Gaceta Deportes. Apasionado totalmente por el deporte y el periodismo. Obsesionado en redactar las noticias más interesantes y completas del acontecer diario. En constante crecimiento y con una voluntad inquebrantable de ser el mejor en mi profesión.