Fútbol - Copa del Rey

El Valencia triunfó ante el Betis y estará en la final de la Copa del Rey

Los dirigidos por Marcelino se impusieron este jueves, gracias al tanto de Rodrigo, y así conquistaron el boleto para el duelo decisivo de la contienda del monarca frente al FC Barcelona el 25 de mayo en el Benito Villamarín.
Los del Valencia buscarán obtener su octavo trofeo de monarca del torneo Los del Valencia buscarán obtener su octavo trofeo de monarca del torneo

Después de marcar tres goles para remontar la eliminatoria contra el Getafe, Rodrigo ya se había convertido en el símbolo copero del Valencia esta temporada. Contra el Betis, después de una primera parte gris, el delantero hispano brasileño apareció en el sitio y en el momento precisos para marcar un gol decisivo en la eliminatoria.

La locura se desató en Mestalla, antes, durante y después del partido. Porque el equipo blanquinegro estará el 25 de mayo en la final de Copa contra el Barcelona en el Benito Villamarín. Un duro castigo para un Betis que soñaba con disfrutar de una noche mágica en su casa. El equipo verdiblanco trabajó el partido y metió las dudas, cuando no algo de miedo, en el cuerpo a todo Mestalla. Pero se encontró ante un sólido Jaume que se ha aferrado a su competición como si le fuera la vida en ello.

Desde horas antes del partido, en las avenidas, puentes, bares, balcones y coches se palpaba la angustia de la incertidumbre. La euforia blanquinegra tras empatar 2-2 en la ida había ido remitiendo para dejar aflorar la realidad: que en 90 minutos puede pasar de todo. Y la frustración bética por haber dejado escapar una ventaja capital se fue aclarando, especialmente desde en el momento en que arrancó el partido. 

Setién convirtió a Jesé en un generador de titubeos en la defensa local, inclinando su posición hacia los laterales para que Canales y Lo Celso encontraran despejado el camino hacia Jaume. El futbolista canario fabricaba ocasiones de espaldas y de cara a la portería, como si las eligiera de un muestrario. Tuvo que volar Jaume en dos ocasiones para interponerse entre el balón y la red. Primero, en un libre directo ejecutado con veneno por Canales. Y después, ante una media vuelta portentosa de Jesé. En el saque de esquina posterior, Mandi remató solo demasiado desviado.

El Valencia tenía en la banda izquierda -con Gayá y Guedes- casi el único argumento para intimidar al rival. Fue el lateral el que forzó un saque de esquina que pudo haber sido la mejor ocasión si Paulista hubiera rematado con la cabeza en lugar de con el hombro.

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Sobre el césped la tensión se transparentaba, especialmente bajo las camisetas blancas. Los dos equipos se jugaban mucho. Cómo que mucho. Todo. Para clubes como el Valencia o el Betis jugar una final de Copa dispara una temporada, supone una descarga de pasión que solo supera el día que se conquista un título. Para el equipo blanquinegro, a tres semanas de celebrar su centenario, la Copa no es parte de la fiesta, sino casi la fiesta misma.

Y para los verdiblancos, con el Benito Villamarín como sede de la final, poder disputarla era casi una obligación. Inicialmente, absorbió los nervios mucho mejor el Betis, quizá porque estaba obligado a levantar el resultado, pero el Valencia también fue capaz de dominar los suyos en los momentos clave.

El partido hizo más evidente la lucha de estilos de los entrenadores. El juego de toque y ataque de Quique Setién y el de presión y contraataque de Marcelino. Dos técnicos que han estampado su carácter en el fútbol de sus equipos y, sobre todo, que se encontraban ante una gran oportunidad, después de haber forjado sus carreras en banquillos de Tercera y Segunda B. El equipo local -con la ventaja del 2-2 de la ida- ejecutaba el repliegue intensivo a las mil maravillas, pero no sorprendía a los visitantes a la contra. Los verdiblancos exhibieron con suficiencia diferentes alternativas para sacar el balón jugado desde su área y daba la sensación de que el gol podría caer de maduro.

Pero el Valencia es un equipo que no desaprovecha ni los tiempos muertos de un partido -si los hubiera en fútbol-. Lo aprovecha todo. Hasta un mal control de Piccini que le sirvió para dejar atrás a un rival. Ahí vio a Gameiro desmarcado, con Mandi hundido en su área. El francés asistió a Rodrigo que marcó a placer.

El gol enfrió el partido, pero no varió excesivamente su rumbo. El Valencia se calmó, aunque el Betis no flaqueaba. Setién sacó al central Zou Feddal como delantero centro y se lanzó al ataque, con menos orden, pero con el mismo peligro que en la primera mitad. Canales siguió gobernando el ataque visitante y de sus botas partieron dos grandes ocasiones en los minutos finales. Pero el marcador ya no se movió.

 

Fuente: Marca

Categoria : Copa del Rey Deporte : Fútbol
Tomás Rincón
Tomás Rincón     

Periodista Deportivo.Bilingue. Sports Journalist.